¿Qué es lo que saben verdaderamente sobre el barrio de Montmartre en París? ¿No mucho, no? ¡No se preocupen porque es algo bastante normal! Si bien es un barrio turístico, lo que verdaderamente lo caracteriza no son solamente sus monumentos. Recorrer Montmartre no es simplemente subir los 270 escalones que nos separan de la basílica del Sagrado Corazón (Sacre Coeur, su nombre en francés).

Montmartre es un barrio de sensaciones, de historia y de anécdotas que una después de la otra nos van ayudando a escalar por sus serpentinas y pintorescas calles hasta alcanzar la cima con sus 130 metros de altura y poder apreciar una de las más maravillosas vistas panorámicas de París. Un paseo por Montmartre es una experiencia única que nunca olvidarán. ¿Quieren descubrir un poco más de este barrio encantador? ¡Los invito a ponerse un calzado cómodo y a dar un paseo por él!

Un poco de historia para apreciar mejor Montmartre

el barrio de Montmartre

Nuestro paseo comienza con un viaje en el tiempo a mediados del siglo XIX: París comienza un gran trabajo de planeamiento urbano, de reorganización y de embellecimiento de la mano de Napoleón III y el Barón Haussmann. Lo impresionante es que un altísimo porcentaje de la ciudad entra en obra y esto genera un desplazamiento consecuente de la población con menor poder adquisitivo del centro hacia las afueras de la ciudad.

¿Pero entonces Montmartre no siempre formó parte de la ciudad de París? ¡Pues no! Este barrio encantador fue durante muchos años un pueblito de las afueras, donde una abadía, campos cultivados de cereales y viñas con sus respectivos molinos dominaban el paisaje de la colina. Algunos de estos elementos existen aún hoy y forman parte de la identidad del barrio.

Como Montmartre no formaba parte de París, la mercancía que se quedaba allí no entraba a la ciudad y entonces costaba menos porque no necesitaba pagar ningún impuesto. Por lo cual, hacía que todo fuera más económico en Montmartre: comer, beber y …¡divertirse! Tan solo bastaba cruzar el muro que delimitaba París en aquella época para disfrutar de todo lo que Montmartre proponía. Este espíritu continúa aún después de que la comuna de Montmartre se convierta oficialmente en un barrio de París en 1860. Gracias a toda la diversión que proponía y al hecho de que alojarse era mucho más económico que en París, Montmartre se convirtió rápidamente en un barrio poblado por el espíritu bohemio de pintores, escritores y músicos. En fin, ¡artistas de todo tipo!

Así, a partir de los últimos años del siglo XIX y a principios del siglo XX, Montmartre inspira y expira bohemia por todos sus rincones. Muchas viviendas se convierten en ateliers para pintores y escultores, varios bares se convierten en cabarets para ofrecer un cuadro perfecto al divertimento y a los vicios, ciertos cafés se convierten en cafés literarios, las cantinas se llenan de artistas de todo tipo que pagan sus comidas con dibujos, poemas o presentaciones. Un hermoso momento para haber nacido en Montmartre, ¿no? Todas las personalidades que vivirán en este barrio bohemio nos dejarán historias y anécdotas en las calles, en los bares, en las casas y ¡hasta en los cabarets!

Los cabarets y Montmartre

el barrio de Montmartre

Durante un paseo por Montmartre van a encontrar varios cabarets. Dos de los más representativos de la historia del barrio son el Moulin Rouge y el Au Lapin Agile (Molino Rojo y Conejo Ágil en castellano). El Moulin Rouge es sin duda el más conocido de París para los turistas gracias a ser el lugar de nacimiento del famoso Cancán francés. Turistas, artistas y habitantes de Montmartre van a frecuentar este cabaret desde su apertura en 1889, convirtiéndolo en un icono de la vida nocturna. Au Lapin Agile puede ser menos conocido por el turismo pero mucho más conocido a nivel histórico local en Montmartre en su época bohemia. Este pequeño albergue-cantina-cabaret era frecuentado por casi todos los artistas que vivían en Montmartre a principios del siglo XX. Su dueño estaba acostumbrado a recibir de la parte de artistas como Picasso, en modo de pago por sus consumos, dibujos y pinturas.

El cine y Montmartre

El 2001 es un gran año para Montmartre y el cine, ya que se estrenan dos grandes películas ambientadas en este barrio: Moulin Rouge y El fabuloso destino de Amelie Poulain. La primera, permite descubrir la magnificencia de este centro de baile, música y divertimento ambientado en su época de esplendor, dentro de una historia de amor de lo más particular. Por otro lado, El fabuloso destino de Amelie Poulain, es una película que representa el espíritu de pequeño pueblo que transmite Montmartre. Si vieron esta película y les encantó por la historia y por el ambiente, éste es el barrio donde fue filmada, y en cada rincón van a encontrar detalles y atmósferas de la vida de Amelie. Por citar algunos ejemplos de lugares emblemáticos en la película: el típico café parisino « Deux Moulins » donde trabajaba Amelie o el pintoresco mercado « Maison Collignon » donde ella hacía sus compras localizado en una de las pequeñas calles del barrio.

Los artistas y Montmartre

el barrio de Montmartre

Saliendo del cine para entrar en el universo de la pintura, el Montmartre bohemio tan preciado por los artistas de fin del siglo XIX y principios del siglo XX ha inspirado un sinfín de obras emblemáticas de la historia del arte que pueden encontrar diseminadas por los grandes museos del mundo.

De los artistas impresionistas que vinieron a buscar paisajes e inspiración en la colina podemos citar a: Auguste Renoir, Paul Cézanne o Vincent Van Gogh. Estos artistas tratarán de representar el ambiente campestre del barrio con sus molinos, sus paisajes agrícolas y sus casas humildes. Un cuadro mundialmente conocido de Auguste Renoir representa estas características: Bal du moulin de la Galette (Baile en el molino de la Galette).

Pero a medida que llegamos al siglo XX comienzan a aparecer los ateliers donde los artistas compartían una casa como lugar de vida y de trabajo. Estos magníficos núcleos artísticos eran importantísimos puntos de encuentro, de intercambio, de crítica y de influencia entre pintores y escritores venidos de todas partes de Europa. Un gran ejemplo que podemos encontrar de estos ateliers en Montmartre es el « Bateau Lavoir » donde vivían varios grandes artistas como Max Jacob, Amedeo Modigliani o Pablo Picasso entre otros. Este mítico lugar de creación dio origen a una pintura que marcará un antes y un después en la historia del arte: Les Demoiselles d’Avignon (Las señoritas de Avignon) de Pablo Picasso.

El Montmartre de los placeres y los excesos era otro de los grandes temas de la pintura, y los cabarets se convirtieron en el modelo de predilección para los artistas que vivían o frecuentaban el barrio. La inspiración no venía solo de los espectáculos sobre los escenarios o las escenas de baile, sino también de las personas que frecuentaban estos lugares y del deterioro que generaba en la apariencia esa vida de excesos y vicios. Por citar algunos ejemplos: los franceses Toulouse Lautrec y George Seurat , los españoles Pablo Picasso y Juan Gris o los italianos Gino Severini y Amedeo Modigliani.

Comer y beber en Montmartre

En estos paseos generalmente si hace frío necesitamos una pausa café, o un agua gaseosa con una rodaja de limón (para convertirse en un verdadero parisino) si hace calor. No duden en sentarse en la terrasse (las mesas ubicadas al exterior), si el clima se los permite, ¡para sentirse aun más parisinos!

Durante todo el itinerario pueden encontrar varios cafés, algunos más estéticos que otros. Si quieren sentirse dentro de la película El fabuloso destino de Amelie Poulain en el tiempo de una pausa café, pueden entrar al café Deux Moulins, aunque su única particularidad sea haber formado parte de la película. Sino, a unos pasos se encuentra el pequeño café llamado Lux bar que propone un decorado en mosaicos que vale la pena admirar mientras se disfruta de un cafecito.

Hay varias opciones para un almuerzo, una merienda o un aperitivo regenerador para cargar energías. Le café Montmartre es una pequeña cantina tanto para aprovechar el sol sentados en la terrase como para comer algo rápido en lo alto de la colina. Chez Plumeau es el lugar ideal si lo que buscan son platos simples para comer al aire libre en verano.

Para un almuerzo o una cena un poco más elaborados les recomiendo Jeanne B, es un restaurante con una ambientación original que propone una cocina francesa adaptada a las temporadas del año. La Mascotte es otra opción con un decorado Art decó donde pueden degustar platos a base de productos de origen francés.

Si la pausa permite solo una croissant au beurre o un pan au chocolat o un sándwich para seguir caminando, les propongo El Grenier à Pain o para alguna mini torta la Pâtisserie Gilles Marchal.

¡Montmartre y nosotros!

Como habrán podido verificar en este artículo, Montmartre no es solo la basílica del Sagrado Corazón y una maravillosa vista panorámica de Paris. Aquí solo hemos podido abordar una selección de temas esenciales, pero sin duda Montmartre tiene tantas otras perlas escondidas que uno podría perderse horas y horas en sus calles. Este barrio está repleto de historias y de paisajes pintorescos que lo convierten en un paseo para no perderse durante una visita por Paris.

Un tour a pie acompañado por un guía es una excelente manera de vivir una gran experiencia de visita sin preocuparse por mirar un mapa o leer la información en cada punto significativo. Si quieren unirse a nuestro free tour a pie de Montmartre no duden en reservar en línea para que podamos recorrer juntos este barrio maravilloso. La idea es impregnarse del espíritu de Montmartre y bajar la colina de regreso a París al final del día ¡sintiéndose como un verdadero montmartrois!

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